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jueves, 6 de agosto de 2009

CAPERUCITA ROJA

Amigas y amigos, Charles Perrault fue el primero que recogió esta historia y la incluyó en un volumen de cuentos (1697), donde destacaba sobre los otros por ser, más que un cuento, una leyenda bastante cruel, destinada a prevenir a las niñas de encuentros con desconocidos, y cuyo ámbito territorial no iba más allá de la región del Loira, la mitad norte de los Alpes y el Tirol.

Pero desde aquel entonces ha pasado mucha agua bajo el puente y la interpretación de este cuento puede haber variado, mas que nada si se le busca algún matiz psicológico. . . veamos...

Érase una vez Caperucita, su abuelita y el lobo feroz.

Un día, viendo que las cosas no iban del todo bien, que llevaban unas vidas un poco ajetreadas y complicadas y sobre todo, que estaban cansados de vivir siempre del mismo cuento, decidieron ir a ver a un buen psicólogo. Al cabo de unos meses de trabajo terapéutico…

Caperucita decidió dejar de hablar con lobos seductores, manipuladores y mentirosos que la engañaban y la hacían andar más de la cuenta por caminos largos y complicados, ahora vive en la 5ª avenue de New York gastándose toda la pasta que gano con el cuentito, y en ocasiones se vuelve a vestir de caperucita roja para alguno de sus 33 amantes.

La abuelita decidió dejar de abrir la puerta a lobos que se hacían pasar por tiernas niñas, aunque peludas y con la voz ronca. Decidió además, dejar de vivir en una casa aislada en medio del bosque y se compró un pisito en la Avenue Champs Elysees de París . También contrató a un asistente moreno caribe, ojos celestes, físico atlético, y muy bien dotado para que la cuidase muy bien (en todo sentido), e hiciera la compra, a fin de evitar que su nieta tuviese que llevarle provisiones atravesando un bosque lleno de lobos mentirosos y peligrosos. Porque la abuelita, habia llenado de oro en tanto tiempo una bóveda en Suiza.

Y el lobo feroz decidió dejar de disfrazarse de abuelita y de meterse en camas ajenas para cazar. Vio que era más fácil cazar conejos en el bosque que complicarse la vida engañando a niñas y abuelas usando disfraces… Es decir, decidió ser un lobo de verdad, un lobo auténtico, y dejarse de mariconadas pues ya los otros lobos lo trataban de travesti.

Y colorín, colorado el cuento se ha acabado….

Moraleja: quizá para comenzar a ser felices de verdad lo que toca es empezar a ser sinceros con nosotros mismos para vernos tal cual somos, pedir ayuda si la necesitamos y en definitiva. . .

. . .Dejarnos de cuentos ! ! !


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22 comentarios:

Stanley Kowalski dijo...

Interesante interpretación del cuento, y la moraleja, de una veracidad absoluta. Me encantó!

Muchas gracias por el comentario, guapetón!!!!!

BESOTES.

Nenhari dijo...

Es encantadora tu manera de interpretar las cosas y hacernoslas llegar.
ME ENCANTAS
CUídate MUCHO mi BUEN AMIGO

Biquiños

ESTRELLA SOLITARIA dijo...

ESPECTACULAR, una vision mucho mejor que la del autor original, y la moraleja es hiper-profesional...

Dejarse de cuentos !!!! Muy bueno, ojala todos vieran la vida con tu excelente optica, pero hay tanto LOBO en este mundo cruel.

Besos Cosmicos de:
ESTRELLA SOLITARIA

MA dijo...

Magnifica historia la de tu post de hoy genial, caperucita roja la abuelita y el lobo feroz, el cuento de hoy es que caperucita no es tan inocente sino más bien loba loba, la abuelita es lobona lobona, y el lobo feroz se ha convertido en un cordero degollado con piel de lobo o lobezno jajajaja que risassssssss así no nos hace falta un psicólogo jajaja.

Un abrazo de tu amiga MA.

weblara dijo...

Me han encantado tus finales, el de caperucita glamouroso total, el de la abuela el más tentador y el del lobo, el más digno.
Moraleja muy auténtica y útil.
Besitos gordos!!

weblara dijo...

Me han encantado tus finales, el de caperucita glamouroso total, el de la abuela el más tentador y el del lobo, el más digno.
Moraleja muy auténtica y útil.
Besitos gordos!!

Janny dijo...

Hace poco leia una nota periodistica sobre la crueldad que infundía a los niños con los cuentos y canciones infantiles de antaño.

Por ejemplo a la cucaracha le faltaban las patitas de atras, la farolera tropezo, Mambrú se iba a la guerra y alli lo mataban, en el mundo del reves un Sr. llamado Andres tenia 1530 chimpances (pobres animales), en fin, y que podemos decir de los enanitos que hacian los juguetes para Papa Noel, o la cenicienta trabajando como una perra, o la bella durmiente que viva a la intemperie.

En fin, tu vision esta mucho mas actualizada y realizada con muy buen gusto.

Cariños.
Janny

la_gaviota dijo...

hola me agregas al msn
yanlix_1972@hotmail.com
muy agradecidapor tus vistas un abrazo

la_gaviota dijo...

me encanto este relato y la forma de observar la complejidad de cada uno de los personajes de la historia, al final, nada salio como deberia ser, en fin, espro que alas niñas, este cuento del lobo, de verdad le haga entender la nesecidad de cuidarse, y no dejarse engañar, creo que esa era la idea principal antes y a hora mismo tambien, ya que si antes hablastes de la privacidad del internet, pues aqui hay algo mas importante aun, que es que el menor de edaddebe aprender a cuidar y en estos tiempos que corren no se pueden fiar de nadie, menos de lobos disfrazos de abuelitas ni abuelitos disfrazados de mansos corderitos, un abrazo

Dean dijo...

Aunque todavía hay muchos lobos por ahí y caperucitas zorras.
Un saludo.

Menda dijo...

Jjajajajjajajajaja, me parto!!!!! ( asistente morebo caribe), ajajjajajajaj, por Dios bendito, suegronet!!!!!

(Me recuerda lo de : 'donde vas, caperucita?'...'al río a lavarme el chichi'....'joer, cómo ha cambiado el cuento')

Un besazo.

Angel dijo...

jajaj! Carlos!
¡Un mito nuestra Caperucita!
Mira que resulta entrañableeeee!!!
¡Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!
Un abrazo!

Atenea dijo...

Nos dices que nos dejemos de cuentos y tu con tu don de la palabra nos introduces en un cuento super divertido. Me enamora la abuela roquera que se marca unos pasos con un mozalbete mientras hace la compra por Internet. Y como la caperucita roja vestida de Prada usa la colonia de Chanel número 5, y claro está ya no le gustan los peludos como lobos sino que busca más bien chicos guapos en busca del culto al cuerpo.
Y el lobo, mmm, ese lobo feroz a mi personalmente siendo un verdadero lobo, me vuelve loca.

Ha estado genial. Besos acompañados de una gran sonrisa.

Logan y Lory dijo...

Y es que a las caperucitas hay que decirles las cosas como son para que cada una tome el camino que quiera, equivocado o no, y se tope con los "lobos feroces" que le hagan tilin....

Jajajaja, nos has hecho reir y con ganas.

Nos ha gustado muchísimo tu moraleja.

Un abrazo enorme, querido Carlos.

mardelibertad dijo...

Un cuento del siglo XXl y una buena moraleja,estimado Carlos, gracias por volver
abrazo desde mi Mar De Libertad

Sadie dijo...

Es dificil el proceso de descubrir quien eres y que quieres en realidad, yo creo que a veces he sido caparucita y a veces lobo... espero definirme pronto. Me encantó tu el giro que le diste al cuento. Saludos.

Mariaisabel dijo...

Tienes un buen sentido del humor y me has hecho reir a gusto.
Por cierto vaya Caperucita nos has puesto más sexy eh?
Gracias por tu comentario a mi blog, por cierto, la camiseta era tuya? Es que busqué en Google y tengo otra igual, pero con distinto texto, la otra la copié de un blog, pero no recuerdo cual.
Un abrazo, besos

esteban lob dijo...

Hola Carlos:

He llegado a este singular blog, tras leer tu comentario en uno de los post de Alma. Me asombra que hayas vivido en 32 países antes de llegar a tu punto actual. Y una vez en tu página, me impresiona con mayor razón, la historia de tu trasplante.

De paso, me divierte la versión moderna de La Caperucita.

Saludos desde Chile.

Moisés Márquez dijo...

Y uno de los lobos murió envenenado por uno de los conejos que se comió. Es lo que tiene el usar demasiado pesticida.

Otro lobo, maltratado por el hambre, intentó comerse una de las rechonchas ovejas que pastaban libremente. Recibió un tiro en el lomo. Murió desangrándose.

Otro lobo murió en una trampa puesta para zorros. El no era un zorro, está claro, pero la trampa no lo sabía.

Otro murió simplemente por ser lo que era.

Al final no quedaron lobos que recordar.

Es cierto, mejor nos dejamos de cuentos y seguimos con la bella realidad.

Moisés Márquez dijo...

Se nota que me gustan los lobos ?

Merche Pallarés dijo...

¡Muy buena versión! Me ha encantado. Besotes, M.

Fran dijo...

Joder como ha crecido la caperucita, a estos cuento me apunto yo siempre, Saludos Fran

 
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